Entrena tu mente

A menudo, cuando hablo sobre los posts que escribo en este blog, me sueltan la ya famosa frase de "Sí, la teoría es muy bonita, pero no es tan fácil pensar así" o esta otra: "Ya me dirás cómo haces para pensar así".

Efectivamente, no puedo estar más de acuerdo. No es fácil pensar así. Hay quien lo tiene de serie, pero yo no, y creo que la mayoría de los mortales están en mi situación.

Estos días he estado leyendo sobre el concepto de "desaprender" y cada vez más me reafirmo en la necesidad de eliminar de nuestra vida aquellos aprendizajes, rutinas, hábitos,... que ya no nos sirven. Y hacerlo conscientemente. Es el único modo.

Y el pensamiento negativo, la hipocondría, el enfado constante... creo que no dejan de ser hábitos que hemos adquirido, que son difíciles de erradicar y que tenemos que "desaprender". Creemos que son imposibles de modificar, pero esa es una mentira que nos decimos para no hacer el esfuerzo de cambiarlo.
Hay que entrenar a la mente
Foto: Regina Estévez

La conclusión a la que he llegado con mi experiencia es que hay que entrenar a la mente en nuevas formas de pensar. Igual que cuando no estamos en forma físicamente nos marcamos un plan de entrenamiento, salimos a correr, o vamos al gimnasio, con el objetivo de llegar a ese estado físico deseado, así también creo que nos toca hacerlo con la mente. Entrenarla.

Tengo que reconocer que yo no he vivido grandes traumas en mi vida. Algunos leves sí, temas familiares, de salud, personales... momentos muy dolorosos, al menos así lo fueron para mí. Y recuerdo que no era capaz de pensar de manera positiva, que me dijesen lo que me dijesen, yo no era capaz de salir de esa nube negra que todo lo inundaba. 

Cada uno tiene su historia, no podemos comparar las vidas de unos y otros, y mucho menos sus desgracias, pero cada uno de nosotros podemos ver hacia adentro y analizar qué es lo que vemos y qué nos gustaría ver.

Desde hace un tiempo yo intento leer mucho sobre cómo eliminar los pensamientos negativos. Intento conocer gente que ha pasado, o está pasando, por situaciones verdaderamente trágicas y veo cómo se comportan. Escucho conferencias donde se habla de estos temas. Intento asistir a la formación que nos proporciona la empresa que me ayude en esto. Pienso. Reflexiono. Me observo.

Esta es mi manera de desaprender lo que había aprendido, para aprender nuevas maneras de pensar.


Y poco a poco, se van generando nuevas conexiones neuronales que hacen que mi manera de pensar ahora no sea la misma que hace unos años. Hacen que ahora me enfrente de manera diferente a situaciones que antes no era capaz de gestionar. Algunas más difíciles, otras más banales:

Cuando voy en el coche ya no me enfado si uno se me cuela en el atasco. 

Cuando hay una probabilidad (la que sea) de que algo vaya mal, no me preocupo. Si algo está en mis manos para evitarlo, lo hago, pero si no hay nada en mis manos, espero a ver qué pasa y si pasa, después veo cómo afrontarlo.

Cuando algo no sale como yo esperaba pienso qué cosas malas han dejado de pasar, y que podrían haber pasado. Y pienso qué puede haber de positivo en eso que me ha pasado.

Por supuesto, no en el 100% de las ocasiones pienso así desde el minuto cero. Soy humana. A veces me permito protestar, me quejo, me rebelo contra el mundo, pero a continuación reflexiono y llevo mis pensamientos a donde yo quiero estar. Intento ser yo la dueña de mi mente. La que le diga por dónde ir. Y no ser esclava de unos hábitos adquiridos.

Vivo más tranquila. Menos estresada. Más relajada. Me siento más dueña de mi vida. Y eso, como siempre os digo, a mí me acerca a eso que llaman felicidad. 

La clave de todo esto está en si realmente quieres tener esa manera nueva de pensar o prefieres quedarte en lo que ya tienes. En preocuparte. En ser negativo. 
Si quieres conseguirlo, toca entrenar. Entrenar la mente.

Te animas a intentarlo?

Buena semana!! 

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